Introducción.
La obligatoriedad de la Educación Básica en México implica necesariamente la responsabilidad por parte del Gobierno Federal para proveer a la población con este servicio. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley General de Educación establecen la obligatoriedad de la educación básica como parte de los derechos fundamentales de los mexicanos. Esta obligatoriedad constituye asimismo un derecho para la infancia, mismo que ha sido refrendado por el Gobierno Federal desde el 2005 al incorporarlos como metas e informar periódicamente a la sociedad nacional e internacional sobre estos, a través del Informe de Avance sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
El Sistema Educativo Mexicano comprende a las instituciones del gobierno y la sociedad encargadas de proporcionar servicios educativos y de preservar, transmitir y acrecentar la cultura de los mexicanos. Lo forman según la Ley General de Educación las autoridades educativas, educandos y educadores, planes, materiales y métodos educativos así como las normas de la educación; lo integran también las instituciones educativas del gobierno y organismos descentralizados, instituciones particulares autorizadas y universidades públicas autónomas. En base a esto, corresponde al Estado Mexicano el financiamiento de las instituciones públicas.
Desde la conformación del ANMEB (Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica) la educación básica constituye la pieza fundamental de las políticas educativas y del Sistema Educativo Nacional. A medida que sean mayores las proporciones de niños y niñas que completen la educación básica obligatoria en el tiempo normativo, o un año después, la eficiencia y eficacia del sistema educativo aumentará. El Sistema Educativo Nacional será más eficiente porque le permitirá reducir al mínimo el desperdicio de recursos para alcanzar esa meta y más eficaz porque garantizará, al menos, el nivel de escolaridad reconocido como derecho social. El alcance permanente de esta meta redundará, en el mediano y largo plazo, en que existan mayores proporciones de jóvenes y adultos cuya escolaridad mínima sea la educación básica.
En este ensayo analizaremos ¿cómo ha actuado el SEM para lograr un buen índice de eficiencia? ¿en qué medida depende de las autoridades educativas el bajo índice de la matrícula provocada por la deserción de los alumnos?¿cómo distribuye el gobierno la distribución del financiamiento para que se logre mayor eficacia y eficiencia?.
Desarrollo
La educación tiene un papel fundamental en el desarrollo de un país, gracias a ella puede haber reducción de la pobreza, la delincuencia y un mejoramiento de la distribución del ingreso, al inculcar valores y conocimientos. Es importante determinar la forma de distribuir el ingreso destinado a la educación, pues de ello depende su mejor aprovechamiento, ya que al ser gratuita permite que inclusive las familias de muy bajos ingresos tengan acceso a ella y por consiguiente tengan un mejor futuro, disminuyendo así la pobreza existente.
Las reformas educativas muestran sus resultados después de una generación o dos y hasta la fecha los indicadores de calidad no muestran mejorías, mientras que los gastos de llevarlas a cabo si aumentan constantemente.
La búsqueda de una mayor eficiencia y eficacia del Sistema Educativo Mexicano para garantizar la educación obligatoria debería ser una de las metas que involucre a toda la sociedad y no solamente a la parte educativa. No terminar oportunamente la educación secundaria representa una condición de desventaja para cualquier individuo en su desarrollo y bienestar. Es lamentable que esta condición tienda muchas veces a no cambiar ya que a mayor edad, mayor será el gasto que tenga que hacer para poder estudiar, además de contar con el hecho de que mientras más grande, mas responsabilidades tendrá, por lo cual la obtención de la escolaridad básica será aún más difícil que a una temprana edad. Para garantizar que nadie se quede sin educación, los gobiernos se han encargado de crear suficientes programas y escuelas donde profesores, directores y alumnos comparten la responsabilidad diaria del proceso de enseñanza-aprendizaje
La autoridad federal tiene gran parte de responsabilidad en la calidad educativa al tomar y aplicar decisiones directamente, es el que se encarga de la regulación de los factores para la organización de la educación básica, la formación de maestros, los materiales didácticos, el calendario escolar, las evaluaciones, los planes y programas de estudio, que en los últimos años se orientan al fortalecimiento de competencias, conocimientos y valores.
De acuerdo a La ley General de Educación debe existir un acercamiento entre las autoridades educativas y la comunidad, esto se logra mediante la creación de consejos de participación social. Por consiguiente, la educación no recae solamente en las autoridades educativas sino también en los padres de familia ya que de ellos depende una mayor asistencia a la escuela así como el aprendizaje real de sus hijos. Las autoridades educativas muchas veces hacen todo lo posible porque los alumnos permanezcan en las escuelas, proporcionándoles en algunos casos vales para comida, dinero para su transporte, haciendo alguna gestión para la obtención de alguna beca, tratando así de evitar la deserción, pero muchas veces no lo logran, porque no cuentan con el apoyo de los padres o muestran apatía y falta de interés por la educación de sus hijos dejando toda la responsabilidad en la institución.
Se ha argumentado, que el sistema público de educación en México es improductivo. Sin embargo, analizar la productividad del sistema resulta complejo, puesto que requeriría conocer con certeza cada uno de los organismos que participan en el gasto educativo y los montos que destina cada una de ellas, así como la totalidad de los beneficios económicos y no económicos que se derivan del funcionamiento del sistema educativo. Reconociendo que esta información hasta la fecha no existe, cabe entonces considerar que un acercamiento, aunque limitado, para analizar esta cuestión consistiría en revisar la relación entre el gasto educativo y la matrícula inscrita en el sistema escolar a través del tiempo, esto es, si aumenta la matrícula escolar además del gasto, podemos decir que a aumentado la productividad pero si aumenta el gasto sin que aumente la matrícula, entonces la productividad desciende, pues un menor número de alumnos sería atendido con un mayor volumen de recursos.
Para los políticos de pensamiento convencional en México a mayor gasto, mejor educación pues se esperan que los alumnos estén listos para integrarse al mercado laboral, aunque no se ponen a pensar que los que terminan su educación básica todavía tardarán varios años para poder integrarse a este mercado. Una educación de calidad con un buen nivel de gasto son condiciones necesarias pero no suficientes, gastar mas no siempre implica mejorar la educación, un ejemplo de estos gastos que si se utilizara, podría aportar mucho pero que sin embargo aportan muy poco a la calidad educativa es la creación del programa enciclomedia, pues se puede observar que casi no la utilizan debido a que la mayoría de los maestros de educación básica, no saben ni se interesan por aprender a utilizarla, sin saber la gran variedad de conocimientos que pudieran adquirir los alumnos gracias a ella.
México destina más de 15 por ciento de su gasto público al financiamiento de la educación básica y normal. Pero esa inversión se diluye al llegar al alumno. Si bien es cierto que por alumno se invierten 32 mil pesos anuales para su enseñanza, desde la básica hasta la profesional, eso no garantiza que se utilice en fines educativos. De acuerdo con la Ley General de Educación y el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB), la intervención del gobierno en el Sistema Educativo Mexicano tiene propósitos de distribución del ingreso así como de compensación por las diferencias en los niveles educativos de los distintos grupos sociales. La provisión directa del servicio por parte del sector público, provoca que los fondos destinados a financiar la actividad educativa de calidad sean desviados muchas veces de sus objetivos distributivos originales en favor de grupos de presión con intereses particulares, como por ejemplo el Sindicato de Maestros, los jefes por parte de la Secretaría de Educación en Quintana Roo, los salarios de los maestros, resultando que la proporción de recursos que se destina a otros insumos para el proceso de enseñanza-aprendizaje resulta limitada y se refleja en el equipamiento precario de las escuelas de los niños más pobres, generando esta situación mayores desigualdades. Además existen otros factores que disminuyen la calidad de la educación generados por la venta de plazas, ya que si bien es cierto que existe el profesiograma para una mejor asignación de área, en muchas ocasiones los docentes no cumplen con estas características a la hora de adquirir horas y lo que es peor, una vez que las adquieren no se preocupan por prepararse para lograr esta calidad educativa, se sienten seguros porque saben que siempre van a ser apoyados por el sindicato, sin darse cuenta de que con esto, los únicos que salen perjudicados son los alumnos y en ocasiones esto provoca el desinterés por parte del alumno y más tarde la deserción escolar.
La distribución y asignación de los recursos federales descentralizados ha sido poco transparente, no siguen metodologías ni fórmulas de cálculo para la asignación de los recursos federales entre las entidades, únicamente toman en cuenta el registro común de escuelas, la plantilla de personal federal y el monto de los recursos presupuestales asignados en el Presupuesto de Egresos del ejercicio inmediato anterior. Para la repartición de los recursos escolares la Secretaría de Educación en Quintana Roo recurre a una fórmula basada en cuatro indicadores: Calidad, participación, cobertura y dispersión, sin lograr que con esto existan mejores escuelas en las zonas mayas, muchas de esas escuelas carecen de lo más elemental, los alumnos asisten porque de verdad tienen ganas y voluntad de superarse además de contar con el apoyo de los padres de familia; en contraste, en los municipios como Cancún, se puede observar que los alumnos van por obligación y no por gusto, no demuestran ganas de querer superarse y mucho menos se cuenta con el apoyo de los tutores, pero sin embargo al destinar los recursos siempre les dan más a estos que a los de las comunidades marginadas quienes son los que realmente lo necesitan, incrementando la desigualdad que existe.
Haciendo una comparación, en el 2009 las autoridades aplicaron 12 mil 835 pesos por alumno de preescolar, 10 mil 659 pesos para primaria, 16 mil 335 pesos en secundaria; para el 2010-2011 bajó a 12 mil 737 pesos para preescolar, 11 mil 30 pesos para la primaria y 16 mil 344 pesos para secundaria. Aquí cabe precisar que de acuerdo con los indicadores del Sistema Educativo Nacional, en 2009 el gobierno federal hizo un gasto educativo por alumno nivel nacional de 13 mil 400 para preescolar, 12 mil 200 primaria y 18 mil 700 para secundaria.
Es cierto que el gasto por alumno es muy limitado en consideración con otros países y principalmente por la gran población estudiantil que hay, la insuficiencia de los recursos muchas veces tampoco alcanza para tener un maestro por grupo, en las escuelas puede pasar hasta medio ciclo escolar sin que se envíe personal fijo, solo contratan suplentes que en muchos casos los cambian cada mes y en algunos casos el mismo director es quien imparte las clases provocando con esto inestabilidad y atraso en el alumno.
La complejidad del sistema es grande pero el gobierno de Quintana Roo concentra su apoyo a los alumnos a través del otorgamiento de las becas para evitar que deserten por falta de recursos económicos, aunque a veces estas becas tardan mucho en ser entregas. En este año, se busca incorporar variables como matrícula, calidad educativa, gasto estatal en educación básica y compensar a las entidades con transferencias federales por alumno menores al promedio nacional.
El Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal (FAEB) debe hacer evaluaciones anuales con el fin de determinar si el recurso derivó en mejor desempeño escolar y a partir de ahí valorar el aumento de recursos para el año siguiente, incentivando una competencia entre los estados por un mejor desempeño. Esto podría alentar a los gobiernos locales a hacer sus propios esfuerzos presupuestales y a asumir la administración de la educación básica no como una carga financiera y política como ocurre hoy, sino como un área de oportunidad para la competitividad de sus estados y el logro de menores desigualdades.
Conclusión
EL Sistema Educativo Mexicano tiene una gran responsabilidad, al depender de él la provisión y calidad de la educación, para ello, el SEM debe apoyarse en la sociedad, ya que la educación es un problema social y no puede permanecer ajeno a ella.
Para logra la eficacia y la eficiencia, se han creado programas y construido escuelas que buscan satisfacer la demanda de educación hasta en los lugares más pobres, para las zonas mayas se han buscado y contratado maestros que hablen la lengua maya con el fin de facilitarles esta educación. Se han creado planes y programas de estudios que se han orientado hacia el fortalecimiento de las competencias, conocimientos y valores fundamentales, buscando que el aprendizaje sea significativo, en las escuelas se han formado los comités de participación social.
Sin embargo, a pesar de esto falta mucho para lograr altos índices en la eficacia y eficiencia y mucho depende de nosotros pues debemos de buscar siempre estar actualizados y aplicar todo lo que esté a nuestro alcance para lograr una educación de calidad y competitividad, buscando así que el alumno permanezca en las escuelas, reduciendo los altos índices de deserción que hay en Quintana Roo. Los directivos por su parte deben de trabajar con los maestros y hacer el papel que les corresponde de dirigir bien las escuelas con el fin de evitar el rezago educativo y aumentar el número de matrículas, haciendo las gestiones necesarias para una educación de calidad. Por otro lado se debe considerar que los recursos que requiere la educación no se limitan a un maestro frente a grupo, necesita de material didáctico y demás recursos educativos: aulas, sanitarios, libros, es decir lo indispensable para que el proceso de enseñanza-aprendizaje se dé.
Es urgente desarrollar indicadores educativos que permitan evaluar los avances que se dan a nivel académico. Indicadores que permitan sondear si hay alguna relación real entre el gasto y el desempeño académico. Si existe relación entre la inversión y la deserción escolar y finalmente que se analice si a largo plazo resulta en un mejor nivel de vida para el alumno y por ende para el país.
El gobierno federal al deslindar a los Estados la responsabilidad de la Educación local, algunos han tenido mayor dificultad que otros en adaptarse a este nuevo sistema “federalizado” sobre todo porque las escuelas resultan una carga financiera para algunas entidades. Al utilizar como parámetros la Calidad, participación, cobertura y dispersión, muchas veces no se destina a la escuela que realmente lo necesita, provocando así el desaliento en los docentes y alumnos que tratan de realizar un trabajo de calidad y muchas veces se ven limitados por el financiamiento.
Para aumentar el gasto público, se debe evaluar la relación gasto-calidad (costo-beneficio) pues no sirve de nada gastar más si este recurso no termina en el aula, si se pierde en espacios burocráticos o en el SNTE y nunca llega a formar parte del objetivo fundamental que es la educación de calidad.
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